Artritis infecciosa

La artritis infecciosa es la inflamación de las articulaciones causada por un germen. La mayoría de las veces es una bacteria, pero también puede ser un virus o un hongo. El daño articular generalmente ocurre como resultado de una infección ya declarada en otra parte del cuerpo.

En general, solo se ve afectada una articulación, pero a veces la enfermedad afecta a dos o tres. La infección ocurre con mayor frecuencia en las articulaciones grandes (hombros, caderas, rodillas), pero también puede aparecer en las articulaciones más pequeñas (dedos, tobillos).

¿Cuáles son los signos de la artritis infecciosa?

Los síntomas varían según el tipo de germen que causa la artritis infecciosa. Cuando la artritis es causada por bacterias, la inflamación generalmente se limita a un área y la infección suele ir acompañada de fiebre y escalofríos y aparece relativamente repentinamente. Cuando se trata de un virus, la infección no suele provocar fiebre, pero sí malestar general. Cuando se trata de un hongo, la inflamación puede ser local o generalizada; suele tardar semanas o incluso meses en aparecer y en ocasiones se acompaña de fiebre leve.

¿Cómo se diagnostica la artritis infecciosa?

Establecer un diagnóstico certero es fundamental. Si su médico cree detectar una artritis infecciosa, le hará varias preguntas para obtener una imagen completa: síntomas, otras condiciones patológicas, viajes recientes, enfermedades, contacto con personas que pueden ser portadoras de infecciones. También es posible que le hagan un examen físico, radiografías y otras pruebas para identificar el germen que causa la infección. Por ejemplo, es posible que le administren una jeringa con una muestra de líquido articular para su análisis.

Si la causa sospechada de la artritis es tuberculosis o una infección por hongos, es posible que le tomen una pequeña muestra de tejido articular (un procedimiento llamado biopsia). Además, si sospecha la presencia de una infección viral, se le hará un análisis de sangre para detectar los anticuerpos producidos por su cuerpo para combatir el virus.

¿Cuáles son los factores de riesgo de la artritis infecciosa?

En la artritis infecciosa, un germen que ha entrado en el cuerpo a través de la piel, la nariz, la garganta, los oídos o una herida se lleva a una articulación.

Por lo general, una infección comienza primero en otra parte del cuerpo. Por ejemplo, si la artritis infecciosa es causada por el neumococo, la bacteria que causa la neumonía, es posible que la infección haya comenzado primero en los pulmones. Después de la infección inicial, el germen puede transportarse en la sangre a una articulación, donde se establece y causa inflamación.

La mayoría de los casos de artritis infecciosa son de origen bacteriano. Varios tipos de bacterias pueden causar artritis infecciosa, incluidos los siguientes:

  • gonococo;
  • estafilococo;
  • estreptococo;
  • neumococo;
  • haemófilo;
  • espiroqueta;
  • Tuberculosis micobacteriana.

La artritis infecciosa también puede ser causada por las siguientes infecciones virales:

  • virus hepáticos;
  • paperas;
  • rubéola.

Los hongos son la causa menos común de artritis infecciosa. Los hongos causantes suelen estar presentes:

  • en el suelo;
  • en excrementos de aves;
  • en ciertas plantas, incluidas las rosas.

La artritis infecciosa no es transmisible, pero algunos gérmenes (como los responsables de la gonorrea) pueden transmitirse a través del contacto personal. Sin embargo, aunque estas enfermedades son transmisibles, las personas que las contraen no siempre desarrollan artritis infecciosa.

¿Es común la artritis infecciosa?

Si bien la artritis infecciosa afecta a personas de todas las edades, el riesgo de contraerla es mayor en algunas personas, incluidas aquellas con afecciones que reducen la capacidad del cuerpo para combatir infecciones, como:

  • diabetes;
  • anemia de células falciformes (o de células falciformes);
  • enfermedad renal grave;
  • el SIDA;
  • inmunodeficiencia;
  • algunas formas de cáncer;
  • alcoholismo;
  • adicción a las drogas intravenosas.

El riesgo de desarrollar artritis infecciosa es mayor en personas que ya tienen artritis, porque es más probable que los gérmenes ataquen una articulación enferma y debilitada que una articulación sana. Reemplazar una articulación con una prótesis (artroplastia) también conlleva un bajo riesgo de infección articular. Si bien este tipo de infección generalmente ocurre poco después de la cirugía, también puede ocurrir meses o incluso años después.

Además, algunos de los medicamentos potentes que se usan en el tratamiento de formas de artritis de tipo inflamatorio pueden disminuir la resistencia del cuerpo a las infecciones y promover el desarrollo de artritis infecciosa.

Además, el riesgo de artritis infecciosa es mayor en personas que, en su trabajo, están frecuentemente expuestas a animales, plantas, organismos marinos o suelo.

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