Deporte y artrosis

Las secuelas de las lesiones deportivas son un factor de riesgo para la artrosis, pero la actividad física es una de las principales medidas a tener en cuenta para el tratamiento de la artrosis . Esta es la paradoja de la relación entre la actividad física y la artrosis.

En determinados deportes (fútbol, ​​rugby, esquí, etc.), la rodilla está expuesta a lesiones ligamentarias y meniscales, cuyas secuelas favorecen la aparición de artrosis. Lo mismo ocurre con el tobillo cuyas torceduras y sobreesfuerzos de la articulación representan un factor de riesgo para la artrosis.

La actividad física mantiene la condición física, lo que mejora la calidad de vida del paciente que padece artrosis. Para esto, se debe hacer  :

  • en resistencia (aeróbica, es decir sin dificultad para respirar);
  • carga (caminar rápido durante 30 minutos) o descarga (ciclismo, natación);
  • periódicamente , al menos tres veces por semana.

Esta medida sólo se observa debidamente si es el propio paciente quien decide el tipo de actividad que desea realizar, siempre que su médico confirme que tiene las capacidades físicas.

La actividad física tiene otras dos propiedades interesantes para el paciente que padece artrosis:

  • tiene una acción analgésica que ha sido demostrada tanto para el ejercicio aeróbico como para la musculación;
  • facilita la reducción del exceso de peso en pacientes con sobrepeso (sobrepeso u obesidad).

Esta actividad se interrumpe:

  • si provoca dolor  ;
  • durante ataques dolorosos agudos donde solo acentúa el dolor y acelera la degradación del cartílago articular.

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